Nuestra razón de ser
Si miramos a nuestro alrededor manteniendo en la mente tal definición, algo no cuadra.
Evolución Democrática considera que:
Por ello creemos que es muy poco cierto que predomine la ciudadanía en el gobierno político y, por tanto, que vivamos en democracia. Evolución Democrática considera que vivimos una democracia extremadamente degradada, y se define como un partido político defensor de una democracia plena.
Creemos que la causa principal de que la democracia actual sea tan deficitaria, es que se trata exclusivamente de una democracia representativa. Evolución Democrática mantiene que existen soluciones para robustecer esta enclenque democracia, consitentes en dotar a la cuidadanía de resortes para corregir el trabajo de los representantes - y eventualmente cesarlos - , y para intervenir en la propuesta y adopción de decisiones, incluidas las reformas y mejoras del propio sistema.
Objetivos
El objetivo de Evolución Democrática es dignificar y fortalecer la democracia en nuestro país. ED considera que para esto es necesario:
En suma, acotar la función de los representantes e incrementar la intervención de los representados. Es decir, añadir democracia directa a la democracia representativa.
La democracia directa se ejerce por medio de iniciativas populares y referendos vinculantes. La legislación vigente contempla una iniciativa legislativa completamente inútil, y prohíbe directamente los referendos vinculantes. Por tanto el objetivo concreto de Evolución Democrática es que la Iniciativa Popular y el Referéndum Vinculante sean herramientas operativas.
Estrategia
Evolución Democrática desea perseguir la culminación de sus objetivos presentándose a las elecciones generales, autonómicas y locales, y define su estrategia en dos tiempos:
Corto plazo. Implantación inmediata de democracia directa: los electos de ED ponen su voto, en las cámaras, a disposición del mandato ciudadano. En cada administración se definirá, habilitará y comunicará los cauces para que la ciudadanía haga llegar sus preferencias a los electos de ED.
Largo plazo. Generando un debate público para arrancar un proceso que desemboque en la obtención, en las cámaras, de mayorías favorables a una reforma constitucional que contemple una Iniciativa Legislativa Popular decente, y el Referéndum Vinculante como forma habitual de consulta.
Si asumimos, siguiendo el diccionario, que la democracia es el predominio del pueblo en el gobierno político, Evolución Democrática considera que las democracias parlamentarias adolecen de una grave falta de participación ciudadana en la adopción y control de las decisiones.
Pensamos que el actual sistema, exclusivamente representativo, proporciona una imagen política del ente soberano representado - la ciudadanía - deforme e irreal, al considerar arbitrariamente que cada ciudadano, durante cuatro años y en relación con los programas electorales y cualesquiera otras cuestiones reales o potenciales, está siempre
- de acuerdo con el partido al que ha votado, y
- en desacuerdo con todos los demás.
Dicho de otro modo, es violentar manifiestamente la voluntad de los ciudadanos, obligarles a hacer valer su opinión de una vez para todo, es decir permitirles votar solo, y con carácter irreversible, el programa de un partido.
La imagen con la que las Cámaras pretenden representar al soberano es, por tanto, no solo borrosa (pocas llamadas a la participación ciudadana), sino que además está distorsionada (elección obligatoria de toda la configuración de posiciones de un solo partido).
Para rematar la faena, la ciudadanía carece de mecanismos legales para
- obligar al partido que gobierna a cumplir su programa electoral,
- cesar a los representantes que lo traicionen manifiestamente, o
- proponer medidas alternativas.
En definitiva, cada ciudadano al votar extiende un cheque en blanco con su firma, a uno de los grandes partidos. Luego, cada partido utiliza ese apoyo como le parece, sin rendir cuentas a nadie, y el ciudadano desaparece de escena hasta que, pasados cuatro años, extiende otro cheque.
Así pues, lo que tenemos ni siquiera merece llamarse democracia representativa, pues la representación que las cámaras hacen de la ciudadanía es una caricatura. Como consecuencia, la realidad política cotidiana consiste con frecuencia en espurias luchas de poder entre intereses partidistas, con escasa - o nula - relación con los problemas e inquietudes de la ciudadanía.
Evolución Democrática reivindica más poder para la ciudadanía en las decisiones políticas de gobierno:
- legitimando así la representación, hoy más bien solo un secuestro, y
- añadiendo mecanismo de participación ciudadana directa.
En definitiva, queremos evolucionar a un sistema realmente democrático, donde sí sea verdad que la soberanía reside en el pueblo.
Evolución Democrática considera que la profundización democrática no es exclusiva de ningún segmento en el espectro político clásico derecha – izquierda. Como partido político, Evolución Democrática no se manifiesta en asuntos ajenos a la profundización democrática, que constituye su razón de ser. Naturalmente, los afiliados de Evolución Democrática tienen sus propias opiniones en relación con cualesquiera otros asuntos.
El objetivo de Evolución Democrática es hacer avanzar el sistema actual, escasamente democrático, hacia otro que lo sea en mucho mayor grado. Para ello es necesaria, a nuestro juicio, la implantación de los mecanismos básicos de la democracia directa: la iniciativa legislativa popular y el referéndum vinculante.
Estas herramientas permitirán que la ciudadanía se posicione sobre cualquier cuestión cuando lo estime oportuno, y constituyen la primera mejora necesaria para corregir el déficit democrático de nuestro actual sistema representativo mediante:
- reforzar el nexo entre representados y representantes, lo que dará a la democracia representativa una amplia legitimidad de la que hoy carece, y mediante
- complementar la democracia representativa con el ejercicio ciudadano de la democracia directa, lo que corregirá en buena medida la enorme divergencia existente entre la declaración constitucional de que el pueblo es “soberano”, y el hecho de que éste sólo pueda actuar a través de partidos políticos. Más allá del limitado número de cuatro o cinco posturas ideológicas que ofrecen los partidos políticos, millones de ciudadanos –a través de estas herramientas- podremos hacer valer la riqueza de nuestras preferencias, en cada cuestión que estimemos oportuno, sin tener que ajustarnos al menú preestablecido por partido político alguno.
En la legislación española se encuentran ya recogidas tanto la iniciativa legislativa popular como el referéndum vinculante pero, por desgracia, precisamente para desvirtuarlos por completo, de tal forma que no trasladan derechos políticos a los ciudadanos, sino que precisamente se los sustraen. En concreto:
- el carácter vinculante en los referendos se reserva de forma exclusiva para la reforma de algunos artículos de la Constitución, a propuesta del Gobierno y el Parlamento, pactada por los partidos políticos con representación,. Y se prohíbe para cualquier otro caso: por importante que sea y aunque lo propusiera una mayoría aplastante de la ciudadanía española, queda reducido legalmente a un mero plebiscito consultivo sin capacidad decisoria
- del mismo modo, la legislación vigente hace de la iniciativa legislativa popular una herramienta castrada, ya que:
o no puede presentarse iniciativas en materia objeto de ley orgánica (categoría que la Constitución atribuye a una variedad de cuestiones esenciales), normativa tributaria, normas y acuerdos de carácter internacional, referentes a la prerrogativa de gracia, ni las referentes a lo expresado en los artículos 131 y 134.1 de la Constitución (planificación económica y desarrollo social, así como los Presupuestos Generales del Estado)
o el número mínimo de 500.000 firmas autenticadas por Notario a conseguir en 9 meses (más 3 posibles de prórroga) y el importante coste económico que esto supone –a pesar de las subvenciones a posteriori- es una fuerte barrera disuasoria para la mayoría de los ciudadanos
o la Mesa del Congreso tiene la facultad de rechazar cualquier Iniciativa presentada por los ciudadanos, sin que sea siquiera debatida en las Cámaras, y sólo se puede recurrir el dictamen ante el Tribunal Constitucional, lo que puede suponer una demora enorme, y no garantiza que la propuesta de la Iniciativa no sea igualmente rechazada como consecuencia de la consabida politización que acusa el alto tribunal, cuya renovación de vacantes depende de los mismos partidos que componen la Mesa del Congreso.
Por supuesto, esto tiene como resultado esperado que, de las 53 propuestas que contra viento y marea se ha conseguido presentar desde 1984 (fecha de la entrada en vigor de la Ley Orgánica Reguladora de la Iniciativa Legislativa Popular) hasta 2006, el Congreso no ha llegado a aceptar ninguna, y sólo una de las iniciativas logró convertirse en ley tras refundirse con otras dos propuestas de origen parlamentario, con importantes modificaciones al gusto de los partidos políticos (proposición de Ley sobre reclamación de deudas comunitarias, impulsada por los colegios de Administradores de Fincas, que culminó en la aprobación de la Ley 8/1999 de 6 de abril, de Reforma de la Ley de Propiedad Horizontal). Nuestros representantes son tan “demócratas” que les parece que quinientas mil firmas como mínimo (en algunos casos se ha presentado hasta dos millones) no son mérito bastante como para que sus excelencias debatan las propuestas ciudadanas. Y luego se preguntan las razones de la abstención...
Es importante aclarar que la propuesta de incorporación/adecentamiento de estas herramientas de democracia directa no es una idea experimental de Evolución Democrática en primicia para España. Frente al árido panorama nacional, hay que decir que I+R (principalmente a nivel local) funciona con normalidad en democracias consolidadas de otros países como Suiza, algunos estados de los Estados Unidos y, desde hace poco, en Alemania. Hay movimientos significativos para su inclusión y/o mejora en Austria e Italia.
Por tanto, nuestros objetivos prioritarios son:
El itinerario jurídico de obligado recorrido para la consecución de estos dos objetivos prioritarios no es precisamente un paseo. Ambos objetivos implican la reforma de leyes orgánicas y, sobre todo, de la propia Constitución Española. Esta reforma constitucional requiere mayorías de 3/5 en las Cámaras.
Es obvio, pues, que Evolución Democrática no conseguirá sus objetivos en solitario. En este contexto, la función de ED es iniciar un proceso de deriva mediante el que, por un lado, nuestro mensaje vaya ganando fuerza, apoyos y votos, y por otro lado, vaya arrastrando a otros partidos políticos en esta misma dirección.
No es por tanto un objetivo para pasado mañana, pero no conocemos atajo. Evolución Democrática respeta y acata las propias leyes cuyo cambio persigue.
¿Por qué sólo Iniciativa Legislativa Popular + Referéndum vinculante?
Si hemos conseguido explicar nuestros dos objetivos prioritarios, expliquemos entonces por qué razones priorizamos precisamente estos dos, y no cualesquiera otros objetivos que también pudiera plantearse para la mejora de nuestra democracia.
Con la vista puesta en un saneamiento y regeneración democráticos, se puede considerar muchos otros objetivos concretos como, por ejemplo, una nueva ley de financiación de los partidos políticos; una nueva ley de régimen electoral (que contemple, por ejemplo, las listas abiertas); la legalización del mandato imperativo; la implementación inmediata del voto digital; etcétera.
Con la vista puesta en mejoras de gran alcance que supongan avances cualitativos, se puede también considerar muchos otros objetivos como, por ejemplo: sistema de votación continuo para la elección dinámica de representantes; presupuestos participativos; votaciones para la elección directa de ministros; etcétera.
¿Por qué de entre estos posibles objetivos, y muchos otros que se pueda añadir, Evolución Democrática considera fundamental priorizar la Iniciativa legislativa Popular y el Referéndum Vinculante? Por varias razones:
- la iniciativa legislativa popular y el referéndum vinculante son las dos herramientas con mayor bagaje y eficacia, de sobra contrastados en otros países, en alguno con un recorrido más que centenario.
- ni los demócratas más convencidos e informados se pondrán por completo de acuerdo en relación con el variopinto menú de objetivos enunciados arriba y muchos otros posibles. Esto no es bueno ni malo: mal que le pese a algunos, el matiz forma parte de la realidad, y por tanto la riqueza de opiniones.
- Por lo tanto, el camino eficiente es empujar todos a la vez, precisamente para dotarnos como ciudadanos de las herramientas que nos permitan adoptar ulteriormente cualesquiera otras decisiones (entre ellas, por ejemplo, la posible implantación de cualquiera de las otras mejoras democráticas mencionadas arriba), y tales herramientas son precisamente:
o la iniciativa legislativa popular, que permite que los ciudadanos eleven a las cámaras cualquier propuesta, y
o el referéndum vinculante, que les permite sancionarla, o rechazarla.
Evolución Democrática desea presentarse a las elecciones generales, a las autonómicas y a las locales. Los dos objetivos prioritarios de ED son de aplicación a los respectivos tres niveles administrativos.
Seguramente es en las administraciones locales donde será más sencillo conseguir los primeros logros. Así ha ocurrido en Alemania donde, partiendo de cero, en la última década se ha conseguido incorporar I+R en todos los lander (estados o administraciones reducidas de carácter provincial o local) de la nación, con un incuestionable éxito en cuanto a valoración y funcionamiento, demostrado por todos los sondeos realizados al respecto. En España, bien que dentro de unas condiciones ciertamente complicadas por no decir rocambolescas, existen resquicios legales que permiten plantear referendos vinculantes en los Ayuntamientos. A nivel autonómico la situación varía de unas Comunidades a otras siendo, en general, la misma que en el Estado, si bien en alguna Comunidad se han aprobado normativas aún más restrictivas (aunque parezca difícil) que las existentes a nivel nacional.
Como partido político, Evolución Democrática reune un par de singularidades importantes.
En primer lugar, ED es un partido político con un solo objetivo: la regeneración de la democracia.
Si ya existieran la iniciativa legislativa popular y el referéndum vinculante, y deseáramos introducir cualesquiera mejoras para regenerar el sistema, no necesitaríamos constituirnos como partido político: nos limitaríamos a crear una gestora para promover una correspondiente iniciativa legislativa, defenderla ante las cámaras, explicarla a la ciudadanía, y pedir su voto favorable en un subsiguiente referéndum vinculante.
Por desgracia, esto es imposible en el actual estado de cosas de nuestra legislación, puesto que la iniciativa legislativa popular es inoperativa y el referéndum vinculante está prohibido por lo que, aunque sea para perseguir un objetivo concreto como es nuestro caso, la ciudadanía no tiene más cauce que crear un partido político al efecto. Por tanto, adoptamos esta vía tras constatar que no existe otra.
Los partidos políticos buscan la representación en las cámaras, con el objetivo de poder aplicar criterios propios a diestro y siniestro. Nosotros perseguimos solamente un objetivo, pero no nos queda otra posibilidad que presentarnos a las elecciones como partido político.
Esto constituye una enorme barrera para la participación ciudadana. Su superación está precisamente en la base de nuestra razón de ser, lo que nos convierte en una rara avis en la escena política, ya que perseguimos un escenario en que no sea necesario constituir partidos políticos para perseguir objetivos concretos, para lo cual actualmente no nos queda otro remedio que constituirnos en ... un partido político!
En segundo lugar, la consecución de nuestro objetivo requiere inexorablemente reformar la Constitución. Es decir, nada menos que mayorías de 3/5 en las cámaras.
Si nos limitamos a sumar estas dos peculiaridades, el resultado sería que se necesita algo así como que el 60% de toda la ciudadanía vote a Evolución Democrática, a pesar de ser un partido político dedicado exclusivamente a la consecución de la iniciativa legislativa popular y el referéndum vinculante. Tal insalvable barrera es la consecuencia directa del secuestro de la soberanía popular que supone la ausencia del referéndum a petición (una iniciativa popular, seguida de un referéndum vinculante sobre la misma), que permita a la ciudadanía plantear lo que quiera y cuando quiera.
Por tanto, nuestro planteamiento estratégico tiene que orientarse a buscar las necesarias mayorías en las cámaras, ya que la ley prohíbe el referéndum para obtenerlas en la propia ciudadanía. Así la estrategia es, no solo transmitir el mensaje buscando votos y representantes, sino a la vez generar un debate público que desemboque en que los grandes partidos vayan posicionándose a favor.
No existe otro camino, pero este no es tan negro como parecería si nos limitamos a esperar la reforma constitucional. En esta perspectiva, surge una inevitable pregunta: si el objetivo de Evolución Democrática es exclusivamente la consecución de la iniciativa legislativa popular y el referéndum vinculante, ¿qué harán entre tanto los representantes electos de Evolución Democrática? Tras proponer sin éxito sus propuestas, ¿se cruzarán de brazos durante toda la legislatura, hasta la siguiente convocatoria de elecciones?
La respuesta a esta insoslayable pregunta define el segundo eje estratégico de Evolución Democrática. Desde que ED consiga su primer electo, empezará a conformar una suerte de submarino de democracia directa dentro de la actual democracia representativa: sea en un Ayuntamiento, un Parlamento autonómico, o en las Cortes, Evolución Democrática habilitará los cauces oportunos para que la ciudadanía (del ámbito concernido) pueda comunicar sus preferencias a los electos de ED, en aquellos temas que lo estime oportuno. Con esto, los representantes electos de Evolución Democrática actuarán como fieles mandatarios de la opinión mayoritariamente expresada y orientarán, en consonancia con esta preferencia ciudadana, el sentido de su voto.
A esto hay que añadir que, en relación con aquellas cuestiones que surjan en el desempeño cotidiano de las cámaras, pero en relación con las cuales la ciudadanía no haya manifestado su opinión, Evolución Democrática deja a cada uno de sus representantes electos libertad para actúe según su propia conciencia. Habría otra posibilidad evidente, consistente en convertir al representante electo de Evolución Democrática en un mero convidado de piedra, limitado a callarse y abstenerse en cualesquiera cuestiones respecto de las cuales no disponga de un mandato ciudadano. Desde un punto de vista teórico esta estrategia podría parecer más pura, paro analizada con cautela se nos revela muy peligrosa, cuando no suicida: limitarse a no votar por sistema podría suponer, en según qué casos, permitir la aprobación de barbaridades y, con razón, la ciudadanía no perdonaría esta actitud por más que pretendiéramos esgrimir nuestra pureza democrática para defendernos.
En cuanto a los cauces para que la ciudadanía transmita sus preferencias, al efecto de definir el sentido del voto de los representantes de Evolución Democrática, se trata de una cuestión técnica que habrá que implementar en cada caso. Digamos para contextualizar, que las posibilidades son cada vez más variadas y viables, en un entorno tecnológico caracterizado por Internet, los SMS, la firma digital de inminente implantación, etcétera, sin olvidar por supuesto los sistemas de toda la vida como colocar una urna en la plaza del pueblo.
Es importante destacar que, para informar el mencionado mandato ciudadano que asumen los representantes electos de Evolución Democrática, se recogerá las preferencias (votos) de todos los ciudadanos que deseen pronunciarse, y no solo de los afiliados de Evolución Democrática. Esta es la única garantía para que:
Así, podemos considerar que la consecución de nuestros objetivos se aborda en dos tiempos.
Evolución Democrática considera que los avances que se consiga a corto plazo, harán además de altavoz del mensaje demócrata de ED, ayudando así a la consecución del objetivo a largo plazo, esto es, a la consecución de las mayorías parlamentarias suficientes para una reforma constitucional favorable al referéndum a petición.