Si asumimos, siguiendo el diccionario, que la democracia es el predominio del pueblo en el gobierno político, Evolución Democrática considera que las democracias parlamentarias adolecen de una grave falta de participación ciudadana en la adopción y control de las decisiones.
Pensamos que el actual sistema, exclusivamente representativo, proporciona una imagen política del ente soberano representado - la ciudadanía - deforme e irreal, al considerar arbitrariamente que cada ciudadano, durante cuatro años y en relación con los programas electorales y cualesquiera otras cuestiones reales o potenciales, está siempre
- de acuerdo con el partido al que ha votado, y
- en desacuerdo con todos los demás.
Dicho de otro modo, es violentar manifiestamente la voluntad de los ciudadanos, obligarles a hacer valer su opinión de una vez para todo, es decir permitirles votar solo, y con carácter irreversible, el programa de un partido.
La imagen con la que las Cámaras pretenden representar al soberano es, por tanto, no solo borrosa (pocas llamadas a la participación ciudadana), sino que además está distorsionada (elección obligatoria de toda la configuración de posiciones de un solo partido).
Para rematar la faena, la ciudadanía carece de mecanismos legales para
- obligar al partido que gobierna a cumplir su programa electoral,
- cesar a los representantes que lo traicionen manifiestamente, o
- proponer medidas alternativas.
En definitiva, cada ciudadano al votar extiende un cheque en blanco con su firma, a uno de los grandes partidos. Luego, cada partido utiliza ese apoyo como le parece, sin rendir cuentas a nadie, y el ciudadano desaparece de escena hasta que, pasados cuatro años, extiende otro cheque.
Así pues, lo que tenemos ni siquiera merece llamarse democracia representativa, pues la representación que las cámaras hacen de la ciudadanía es una caricatura. Como consecuencia, la realidad política cotidiana consiste con frecuencia en espurias luchas de poder entre intereses partidistas, con escasa - o nula - relación con los problemas e inquietudes de la ciudadanía.
Evolución Democrática reivindica más poder para la ciudadanía en las decisiones políticas de gobierno:
- legitimando así la representación, hoy más bien solo un secuestro, y
- añadiendo mecanismo de participación ciudadana directa.
En definitiva, queremos evolucionar a un sistema realmente democrático, donde sí sea verdad que la soberanía reside en el pueblo.
Evolución Democrática considera que la profundización democrática no es exclusiva de ningún segmento en el espectro político clásico derecha – izquierda. Como partido político, Evolución Democrática no se manifiesta en asuntos ajenos a la profundización democrática, que constituye su razón de ser. Naturalmente, los afiliados de Evolución Democrática tienen sus propias opiniones en relación con cualesquiera otros asuntos.