Introducción

Los rudimentos de la democracia directa son la iniciativa legislativa popular y el referéndum vinculante, y constituyen ni más ni menos que nuestro programa electoral.

Más no, porque nuestra vocación es la de ser el partido que traiga (o ayude a ello) las herramientas necesarias para que la ciudadanía pueda pronunciarse políticamente sobre cuestiones concretas y no solo, como hasta ahora, sobre los programas electorales de los partidos políticos convencionales, lo obliga a los ciudadanos a pronunciarnos a la vez sobre infinitos asuntos.

Por tanto, puesto que lo que queremos es abrir vías para que los ciudadanos puedan matizar su participación política y el sentido de su voto, no vamos nosotros mismos a caer en el error de añadir otros puntos a nuestro programa, lo que haría de este un menú tan arbitrario como lo son los programas electorales convencionales.

Se trata por tanto de coherencia, pero también de eficacia. Por cada cuestión accesoria que pudiéramos añadir a nuestro programa electoral fundamental mencionado arriba, todas las personas contrarias tendrían que desmarcarse de ED. Pongamos el acento en lo que nos interesa, y evitemos diezmar innecesariamente las posibles adhesiones.

No perseguimos, por tanto, nada más que I+R. Y nada menos: ¿por qué I+R? Se trata de las herramientas necesarias y suficientes para que la ciudadanía, el pueblo soberano, pueda también hacer política SIN partidos y/o SIN representantes electos.

Subrayamos la palabra "también", porque es importante dejar claro que no pretendemos que la democracia directa sustituya a la representativa (partidos políticos, representantes electos), sino que la acote y la complemente con la intervención ciudadana directa. Cuarenta millones de personas, no nos podemos reunir cada semana a despachar asuntos. La delegación propia de las democracias representativas es necesaria, y lo es por tanto la existencia de representantes (diputados, senadores y concejales).

No luchamos contra la democracia representativa, pero sí para acotarla. La representación no puede ser un cheque en blanco. Diputados, senadores y concejales nos pueden y deben representar, pero solo mientras no consideremos nosotros, los ciudadanos representados, que no nos gusta como desempeñan esta representación y, en consecuencia, queramos ocuparnos personalmente de que se lleve a cabo tal o cual acción política, sea la aprobación de una ley, la derogación de otra, etc.

Si usted decide que le lleve las cuentas una gestoría, pero por algún motivo desaprueba la gestión, tiene dos opciones: o agradece al gestor sus consejos pero le da orden de que, no obstante, haga las cosas como usted dispone, o prescinde de los servicios de la gestoría y se ocupa usted personalmente. Lo que no se podría ni concebir, es que fuera obligatorio contratar a la gestoría, y además ello implicase que esta adquiriere poderes plenos e irrevocables, para gestionar sus asuntos exactamente como venga en gana... y durante cuatro años.

ED trata de extrapolar tan elemental característica, común a toda relación imaginable, profesional, comercial o personal, al único ámbito donde llamativamente no opera: la representación política en la actual democracia.

Expliquémos entonces, brevemente, los dos puntos mediante los que ED pretende normalizar la relación entre los representados y sus representantes.

  • Iniciativa legislativa popular: independientemente de las acciones políticas que nuestros representantes (diputados, senadores, concejales) estén llevando a cabo, cumpliendo o no los programas por lo que fueron votados, un porcentaje razonable de los ciudadanos desean que se haga tal o cual cosa, y elevan la propuesta a las Cortes.
  • Referéndum vinculante: la aprobación de la antedicha propuesta, o bien la de una ley que pretenden sacar adelante los representantes, vamos a votarla en esta ocasión entre todos los ciudadanos representados, y no solo entre nuestros representantes. No vaya a ser que no nos estén representando tal como esperábamos, y los ciudadanos queramos una cosa y, negligentemente, los representantes otra.