Estrategia

Como partido político, Evolución Democrática reune un par de singularidades importantes.

 

En primer lugar, ED es un partido político con un solo objetivo: la regeneración de la democracia.

Si ya existieran la iniciativa legislativa popular y el referéndum vinculante, y deseáramos introducir cualesquiera mejoras para regenerar el sistema, no necesitaríamos constituirnos como partido político: nos limitaríamos a crear una gestora para promover una correspondiente iniciativa legislativa, defenderla ante las cámaras, explicarla a la ciudadanía, y pedir su voto favorable en un subsiguiente referéndum vinculante.


Por desgracia, esto es imposible en el actual estado de cosas de nuestra legislación, puesto que la iniciativa legislativa popular es inoperativa y el referéndum vinculante está prohibido por lo que, aunque sea para perseguir un objetivo concreto como es nuestro caso, la ciudadanía no tiene más cauce que crear un partido político al efecto. Por tanto, adoptamos esta vía tras constatar que no existe otra.

 

Los partidos políticos buscan la representación en las cámaras, con el objetivo de poder aplicar criterios propios a diestro y siniestro. Nosotros perseguimos solamente un objetivo, pero no nos queda otra posibilidad que presentarnos a las elecciones como partido político.

Esto constituye una enorme barrera para la participación ciudadana. Su superación está precisamente en la base de nuestra razón de ser, lo que nos convierte en una rara avis en la escena política, ya que perseguimos un escenario en que no sea necesario constituir partidos políticos para perseguir objetivos concretos, para lo cual actualmente no nos queda otro remedio que constituirnos en ... un partido político!


En segundo lugar, la consecución de nuestro objetivo requiere inexorablemente reformar la Constitución. Es decir, nada menos que mayorías de 3/5 en las cámaras.



Si nos limitamos a sumar estas dos peculiaridades, el resultado sería que se necesita algo así como que el 60% de toda la ciudadanía vote a Evolución Democrática, a pesar de ser un partido político dedicado exclusivamente a la consecución de la iniciativa legislativa popular y el referéndum vinculante. Tal insalvable barrera es la consecuencia directa del secuestro de la soberanía popular que supone la ausencia del referéndum a petición (una iniciativa popular, seguida de un referéndum vinculante sobre la misma), que permita a la ciudadanía plantear lo que quiera y cuando quiera.

Por tanto, nuestro planteamiento estratégico tiene que orientarse a buscar las necesarias mayorías en las cámaras, ya que la ley prohíbe el referéndum para obtenerlas en la propia ciudadanía. Así la estrategia es, no solo transmitir el mensaje buscando votos y representantes, sino a la vez generar un debate público que desemboque en que los grandes partidos vayan posicionándose a favor.

 

Largo plazo. Corto plazo


No existe otro camino, pero este no es tan negro como parecería si nos limitamos a esperar la reforma constitucional. En esta perspectiva, surge una inevitable pregunta: si el objetivo de Evolución Democrática es exclusivamente la consecución de la iniciativa legislativa popular y el referéndum vinculante, ¿qué harán entre tanto los representantes electos de Evolución Democrática? Tras proponer sin éxito sus propuestas, ¿se cruzarán de brazos durante toda la legislatura, hasta la siguiente convocatoria de elecciones?

La respuesta a esta insoslayable pregunta define el segundo eje estratégico de Evolución Democrática. Desde que ED consiga su primer electo, empezará a conformar una suerte de submarino de democracia directa dentro de la actual democracia representativa: sea en un Ayuntamiento, un Parlamento autonómico, o en las Cortes, Evolución Democrática habilitará los cauces oportunos para que la ciudadanía (del ámbito concernido) pueda comunicar sus preferencias a los electos de ED, en aquellos temas que lo estime oportuno. Con esto, los representantes electos de Evolución Democrática actuarán como fieles mandatarios de la opinión mayoritariamente expresada y orientarán, en consonancia con esta preferencia ciudadana, el sentido de su voto.



A esto hay que añadir que, en relación con aquellas cuestiones que surjan en el desempeño cotidiano de las cámaras, pero en relación con las cuales la ciudadanía no haya manifestado su opinión, Evolución Democrática deja a cada uno de sus representantes electos libertad para actúe según su propia conciencia. Habría otra posibilidad evidente, consistente en convertir al representante electo de Evolución Democrática en un mero convidado de piedra, limitado a callarse y abstenerse en cualesquiera cuestiones respecto de las cuales no disponga de un mandato ciudadano. Desde un punto de vista teórico esta estrategia podría parecer más pura, paro analizada con cautela se nos revela muy peligrosa, cuando no suicida: limitarse a no votar por sistema podría suponer, en según qué casos, permitir la aprobación de barbaridades y, con razón, la ciudadanía no perdonaría esta actitud por más que pretendiéramos esgrimir nuestra pureza democrática para defendernos.



En cuanto a los cauces para que la ciudadanía transmita sus preferencias, al efecto de definir el sentido del voto de los representantes de Evolución Democrática, se trata de una cuestión técnica que habrá que implementar en cada caso. Digamos para contextualizar, que las posibilidades son cada vez más variadas y viables, en un entorno tecnológico caracterizado por Internet, los SMS, la firma digital de inminente implantación, etcétera, sin olvidar por supuesto los sistemas de toda la vida como colocar una urna en la plaza del pueblo.

Es importante destacar que, para informar el mencionado mandato ciudadano que asumen los representantes electos de Evolución Democrática, se recogerá las preferencias (votos) de todos los ciudadanos que deseen pronunciarse, y no solo de los afiliados de Evolución Democrática. Esta es la única garantía para que:

  1. Nuestros representantes voten alineados con la mayoría de los ciudadanos (democracia directa), se identifiquen o no personalmente con el mandato ciudadano recibido, y para que
  2. Evolución Democrática no se decante indebidamente a la derecha o la izquierda, cosa que ocurriría de inmediato si los votos de nuestros representantes electos dependieran solo del mandato de nuestros afiliados, y no del mandato toda la ciudadanía.

Así, podemos considerar que la consecución de nuestros objetivos se aborda en dos tiempos.

  • A largo plazo, donde se requiere mayorías de 3/5 en las Cortes para reformar la Constitución, y
  • A corto plazo: los ciudadanos podemos empezar a implantar la democracia directa en nuestro país desde la próxima convocatoria electoral, pues cada representante electo de Evolución Democrática actuará a las órdenes de la ciudadanía, cuando esta haya estimado oportuno manifestar sus preferencias.

Evolución Democrática considera que los avances que se consiga a corto plazo, harán además de altavoz del mensaje demócrata de ED, ayudando así a la consecución del objetivo a largo plazo, esto es, a la consecución de las mayorías parlamentarias suficientes para una reforma constitucional favorable al referéndum a petición.